Colonia K26,500. Eva Ubago

En esta ocasión entrevistamos a Eva Ubago, otra de las artistas ganadoras de la Revisión de Portfolios organizada por la Escuela PIC.A Photoespaña. La actividad estuvo coordinada por Mendia Echeverria, docente de la escuela, y el jurado, lo formaron Felipe Romero, Marius Scarlat y Raquel Cáceres.

Podríamos clasificar Colonia K26,500 como fotografía de calle o fotografía puramente documental. ¿Cómo surge este proyecto y cómo consigues aproximarte de esta manera a todo aquello que capturas? ¿Qué metodología sigues para construir tus imágenes?

El proyecto empezó a tomar forma antes incluso de que comenzara a hacer las  fotos y ha ido creciendo conmigo. Se da la circunstancia de que yo vivo allí y, en un principio, cuando llegué, surgió la idea de expresar de alguna manera todo lo que representaba ese lugar. El proyecto se alimentó de las historias que me contaban los vecinos más antiguos, los primeros habitantes de la colonia. Así fui recolectando anécdotas como la del bar que se convertía en una iglesia para dar misa, o que a la zona la llamaban la playa de Madrid, incluso salían autobuses de Plaza de Castilla los domingos para traer bañistas al río Jarama.

Podríamos considerar todo el trabajo una suerte de memoria, una necesidad de documentar el presente, y que quede constancia de nuestro paso por este lugar. Y al mismo tiempo creo que también es una inspiración, porque trabajando sobre el pasado y el presente, surge la pregunta de cómo será el futuro. Aunque es una historia pequeña, apenas cuatro calles y 50 casas, habla de una gran transformación: la que ha vivido España en los últimos 60 años. A través de un lugar tan específico quiero reflejar, además de los problemas endémicos de la vivienda en nuestro país, el cambio económico, la degradación del medio ambiente, cultural y de valores que hemos experimentado. Y también las dificultades de entendimiento que hay cuando crece la diversidad de culturas, así como la riqueza que supone poder intercambiar costumbres y formas de ver el mundo (ahora mismo, en la colonia conviven varias generaciones familiares y hay vecinos de siete nacionalidades distintas).

Al formar parte como una vecina más, las imágenes van surgiendo desde la confianza. Como humanista me gustan las personas y escuchar sus historias, pero también ayudarlas en sus dificultades y compartir con ellas momentos. Creo que todo eso se puede apreciar en el trabajo.

Tus imágenes cuentan historias reales, a través del paisaje y el retrato. ¿Hay un género en el que te sientas más cómoda que en otro?

En realidad no encaro los proyectos de una forma muy distinta. Es cierto que, en el caso del retrato, tienes a una persona frente a tu cámara a la que hay que respetar porque te está permitiendo expresarte a través de ella. En el caso de los paisajes esa relación tan directa no existe, pero sin embargo, lo que me interesa de un paisaje es precisamente su dimensión humana. Me gustan los lugares que han sido habitados, transformados u olvidados por las personas, me gusta buscar en ellos nuestras huellas o los vacíos que dejamos cuando no los miramos. 

Tu proyecto construye una narrativa visual que se aproxima lo máximo posible a la realidad del espacio fotografiado. ¿Consideras relevante generar una reacción en el espectador?

Creo que es imposible no generar una reacción, incluso la indiferencia es un tipo de reacción. Las imágenes, las fotografiadas o las imaginadas, son lo que nos mueven y dan dirección a cualquier actividad humana. Antes del accionar está el imaginar. En este sentido, cuando yo fotografío algo, lo que intento es transmitir una emoción o una idea que quiero compartir con quien después mira esa imagen, aun sabiendo que lo que yo miro no tiene por qué ser lo mismo que después verá el otro y de hecho suele ser así. Así que, volviendo a lo estricto de la pregunta, sí, creo que es relevante que una obra fotográfica despierte una reacción en el espectador porque es una forma excelente de transmitir una idea. Y, al mismo tiempo, porque al fotografiar la realidad intervengo en ella, en cierto modo la transformo a través de lo que las fotografías despiertan en quien las mira. Pero más que una reacción mecánica lo que busco es invitar a una reflexión. 

Para finalizar, ¿estás trabajando en algún nuevo proyecto que nos puedas contar?

Sí… y no. Parece una contradicción, pero no lo es. Antes de mi paso por PIC.A fotografiar era un acto menos reflexivo. Hacía fotos de lugares, gentes o conceptos que me atraían, pero no lo agrupaba en forma de proyecto o no hacía una reflexión más intencional sobre ello. Ahora cuando tomo fotos (aunque no siempre, evidentemente) pienso más en el significado de esas imágenes y dónde podría ubicarlas. Esto es algo que he aprendido en PIC.A y por lo que estaré siempre muy agradecida a esta escuela y a sus docentes.

Así que sí, estoy trabajando en algún nuevo proyecto pero de forma muy incipiente todavía. Algo hay sobre mi paisaje de formación, sobre lugares donde pasé mi niñez y que están desapareciendo… pero no puedo contar mucho más de momento hasta que no lo haya madurado del todo.

Imágenes de la serie Colonia k26, 500 © Eva Ubago