FERNANDO MASELLI

Infinito Artificial

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¿Cómo fue tu acercamiento a la fotografía?

Mi primer contacto con la fotografía fue en la escuela de arte. Empecé mis estudios con la idea de hacer dibujo y pintura, pero al encontrarme con la fotografía me entusiasmé, porque aunaba los dos de mis intereses, el arte y la ciencia. En la secundaria yo estudié en una escuela de ciencias exactas, de hecho empecé a cursar biología y arte a la vez, estaba con dudas de qué camino seguir, y la fotografía reunía ambos mundos, por un lado el arte y por otro la física y la química de la fotografía analógica.

 

¿Cómo describirías tu trabajo artístico? ¿Qué importancia tiene el paisaje o la naturaleza en tu obra?

En mis proyectos considero que soy más cerebral que emocional a la hora de trabajar. Creo que mis series terminan siendo un camino de investigación y aprendizaje sobre los temas que me interesan, y es lo que intento transmitir. Al principio me costó encontrar un camino, en la escuela de arte, en argentina, me educaron hacia la fotografía documental, con Cartier Bresson y Robert Capa como sus máximos exponentes, muy en línea con toda la fotografía latinoamericana, que suele ser más documental. Nunca me sentí cómodo con ese tipo de fotografía. Cuando llegué a Europa descubrí que había otros tipos de fotografía y el paisaje encajó muy bien con mi personalidad, me da tranquilidad, me gusta planear excursiones, estar en la naturaleza y desconectarme. Busco conceptos que me permitan decir algo del paisaje o a través del paisaje. Es mi excusa para embarcarme en bonitas aventuras.

 

¿Y tus referencias más directas? ¿Qué fotógrafos o artistas influyen en tu proceso creativo?

Todo cambio en mi práctica cuando descubrí la escuela de fotografía de Düsseldorf, esos fotógrafos me abrieron la cabeza a toda una nueva forma de fotografiar, a pensar en series, en conceptos, trabajar con pausa, meditando de antemano cada fotografía. Actualmente mis referencias son más heterogéneas, estoy menos pendiente de lo que pasa en la fotografía, miro más el arte en general y me centro en lecturas de estética y paisaje.

Infinito Artificial diluye los límites de la realidad con la construcción de nuevos paisajes ficticios que se adentran en el concepto de lo sublime. ¿Cómo surgió la idea de utilizar técnicas de retoque digital para abarcar esta categoría estética? ¿Tenías ya en mente el paisaje que querías obtener antes del montaje, o surgía como un proceso más orgánico y casual?

El tema de la serie Infinito Artificial es la representación de lo sublime en una obra de arte. Cuando comencé a interesarme por esta categoría estética, me di cuenta que, si bien la montaña, un glaciar, un barranco son elementos en la naturaleza que de por sí son sublimes, eso no significa que una obra de arte que retrate estos elementos de alguna forma sea también sublime. De hecho he visto muy pocas fotografías de paisaje que me transporten a la infinidad de sensaciones y emociones que te produce estar frente a una cresta escarpada o un gigantesco glaciar. Lo sublime es una mezcla en distintos grados de belleza y terror, es un sentimiento extremadamente potente que te deja sin aliento, pero es muy difícil trasladar esas emociones, a través de una obra de arte, a un espectador que está observándola cómodamente en una situación de seguridad. Este es un problema que sabían muy bien los artistas románticos y por eso buscaron en su época una serie de efectos y técnicas que intentaban transmitir este concepto. Cualidades como la gran escala, la textura, la repetición, la oscuridad, el infinito artificial, fueron recursos que se usaron para transmitir lo sublime. Bajo esta premisa, me pareció interesante recuperar estas técnicas usadas en pintura y pasarlas a un lenguaje contemporáneo como es la fotografía, por eso mismo decidí utilizar la manipulación digital para lograrlo, era la técnica adecuada para experimentar con estas cualidades. Mi intensión no era la de fotografiar una «montaña sublime» sino que quise trabajar sobre el funcionamiento de nuestra percepción, jugar con ello, e intentar desarrollar unas piezas que transmitan las sensaciones de lo sublime a través de la recreación de paisajes imaginarios.

Para desarrollar estas composiciones tuve que pasar muchas noches en la montaña, retraté los mismos macizos desde muchos ángulos y a distintas horas del día. No tenía en mente el paisaje exacto que saldría, pero antes de subir a una montaña tenía que hacer un trabajo de localización y organización: miraba bien la ruta, distancias y desniveles, sus puntos panorámicos y lugares interesantes a fotografiar. Así que subía sabiendo más o menos el material que obtendría y podía imaginarme a grandes rasgos el tipo de composición podía conseguir. Estas rutas las trazaba buscando mantener una coherencia geológica, de perspectiva y de iluminación para que el montaje pareciera un paisaje real.

 

Para terminar, ¿tienes algún proyecto ahora en mente?

Ahora estoy trabajando en dos series, que me quedaron a medias por la cuarentena. Estoy con la edición de un proyecto que hice en argentina en 2019. Esta serie curiosamente es un trabajo más documental, que trata de las devociones populares en el norte de Argentina. En esta zona se han desarrollado una serie de cultos alrededor de unos personajes que por diferentes circunstancias fueron canonizados popularmente. A estos personajes se le construyen santuarios y se le dejan una gran cantidad de exvotos, la serie retrata estos lugares.

También estoy intentando terminar otra serie, más en línea con mi trabajo en paisaje. En este trabajo mi idea es establecer una relación entre Petrarca y Humboldt como unas piezas clave en la generación del concepto de paisaje en occidente. Estos dos personajes realizaron unos viajes que marcaron una inflexión en la idea de paisaje de sus épocas.

© Fernando Maselli. Todos los derechos reservados.

 

 

How did you first get into photography?

My first contact with photography was at the art school. I started my studies with the idea of drawing and painting, but when I came across photography I was excited, because it combined both of my interests, art and science. In high school I studied at a school of exact sciences, in fact I began to study biology and art at the same time, I was in doubt about which path to follow, and photography brought together both worlds, on the one hand art and on the other the physics and chemistry of analogue photography.

 

How would you describe your artistic work? How important is landscape or nature in your work?

In my projects I consider myself to be more cerebral than emotional when it comes to my work. I think my series end up being a path of research and learning about the subjects that interest me, and that’s what I try to transmit. At the beginning it was hard for me to find a path, at the art school in Argentina, I was educated towards documentary photography, with Cartier Bresson and Robert Capa as its greatest exponents, very much in line with all Latin American photography, which tends to be more documentary. I never felt comfortable with that kind of photography. When I arrived in Europe I discovered that there were other types of photography and landscape fitted very well with my personality, it gives me tranquillity, I like to plan excursions, to be in nature and to disconnect. I look for concepts that allow me to say something about the landscape or through the landscape. It’s my excuse to embark on beautiful adventures.

 

What are your most direct references? Which photographers or artists influence your creative process?

Everything changed in my practice when I discovered the school of photography in Düsseldorf, those photographers opened my head to a whole new way of photographing, to think in series, in concepts, to work with pause, meditating beforehand on each photograph. Nowadays my references are more heterogeneous, I am less aware of what is happening in photography, I look more at art in general and I focus on aesthetics and landscape.

 

Infinito Artificial dilutes the limits of reality with the construction of new fictitious landscapes that delve into the concept of sublime. How did the idea of using retouching techniques to embarace this aesthetic category come about? Did you already have in mind the landscape you wanted to obtain before the montage, or did it emerge as a more organic and casual process?

The theme of the Infinito Artificial series is the representation of the sublime in a work of art. When I became interested in this aesthetic category, I noticed that, although a mountain, a glacier, a ravine are elements in nature that are sublime in themselves, that doesn’t mean that a work of art that portrays these elements in some way is also sublime. In fact I have seen very few landscape photographs that transport me to the infinity of sensations and emotions that being in front of a steep ridge or a gigantic glacier produces. The sublime is a mixture of varying degrees of beauty and terror, it is an extremely powerful feeling that leaves you breathless, but it is very difficult to convey those emotions, through a work of art, to a viewer who is watching it comfortably in safety. This is a problem that the Romantic artists were well aware of, and that is why they sought in their time a series of effects and techniques that attempted to convey this concept. Qualities such as large scale, texture, repetition, darkness, artificial infinity, were resources that were used to convey the sublime. Under this premise, it seemed interesting to me to recover these techniques used in painting and transfer them to a contemporary language such as photography, which is why I decided to use digital manipulation to achieve it, it was the right technique to experiment with these qualities. My intention was not to photograph a «sublime mountain» but to work on the functioning of our perception, to play with it, and to try to develop pieces that transmit the sensations of the sublime through the recreation of imaginary landscapes.

To develop these compositions I had to spend many nights in the mountains, I portrayed the same massifs from many angles and at different times of the day. I didn’t have in mind the exact landscape that would emerge, but before climbing a mountain I had to do some location and organization work: I looked carefully at the route, distances and slopes, its panoramic points and interesting places to photograph. So I would go up knowing more or less what kind of material I would get and I could imagine roughly what kind of composition I could get. I would trace these routes trying to maintain a coherence in geology, perspective and lighting so that the montage would look like a real landscape.

 

Finally, do you have any projects in mind now?

Now I’m working on two series, which I left halfway through the quarantine. I’m editing a project I did in Argentina in 2019. Curiously, this series is a more documentary work, which deals with popular devotions in the north of Argentina. In this area a series of cults have developed around some characters that for different circumstances were popularly canonized. Shrines are built for these characters and a large number of votive offerings are left for them, and the series portrays these places.

I am also trying to finish another series, more in line with my landscape work. In this work my idea is to establish a relationship between Petrarch and Humboldt as key players in the generation of the concept of landscape in the West. These two figures made journeys that marked a turning point in the idea of landscape in their times.