Entrevistamos a Elena Guillén, una de las artistas ganadoras de la Revisión de Portfolios organizada por la Escuela PIC.A Photoespaña, actividad coordinada por Mendia Echeverria, docente de la escuela. El jurado, compuesto por Felipe Romero, Marius Scarlat y Raquel Cáceres, destacó el proyecto Ignomia, por su consistencia técnica y conceptual.

Autorretrato. Elena Guillén

Ignomia

Dicen que el encanto perceptivo de una persona frente a una obra responde a una actitud pasiva. Podría estar de acuerdo si únicamente fuéramos meros espectadores del arte. La puesta en escena está íntimamente relacionada, a mi entender, con ese encanto preceptivo que el espectador (diría observador) va a tener en un espacio de tiempo determinado. Honestamente, durante el proceso creativo/documental y posterior toma procuro adoptar la postura de alguien que observa y se pregunta: ¿qué me evoca?. Creo que la mejor forma de generar emociones en retrato escenificado surge por la certeza de saber que lo que estás contando es importante para uno mismo.


En mis imágenes, la incorporación de objetos coherentes con el entorno y la iluminación han de abrazar siempre al personaje de forma que su expresión corporal quede reforzada por el conjunto. Esta inclusión de objetos inanimados ligados a un espacio surge por una inquietud personal de intentar evidenciar qué conciencia tengo de ellos o cómo entiendo la relación existente entre esos objetos y el personaje. Supongo que es una característica que ha de formar parte de lo que hago no solo por la importancia que tuvo la naturaleza muerta en el s.XVII en nuestro país, sino también por la relación que desde pequeña he tenido con la pintura y por la destreza que han tenido mis profesores Manuel Zambrana y Rafael Roa en enseñarme la trascendencia que han tenido y tienen estas composiciones pictóricas en fotografía.


Por lo tanto, intento cuidar en exceso cada detalle en toma y en el posterior procesado de forma que ambos me guíen a construir mi propia historia.


Tu discurso emocional, unido al valor estético que le otorgan tus imágenes, hace que el espectador perciba un torbellino de sensaciones. ¿Crees que es a causa de haber unido el mundo de la fotografía y de la psicología?


He pensado mucho la relación que ambas pueden tener. Las vivencias que todo ser humano tiene desde su nacimiento hasta la adolescencia, aunque durante la adultez también pueden existir cambios, marcarán tanto su forma de ser como su forma de expresarse. Al fin y al cabo, la fotografía es un medio de expresión. Probablemente utilice este campo como mecanismo para dar salida a experiencias que sería incapaz de contar de forma verbal ya sea por vergüenza, por sentirlas muy íntimas o por pensar que la sensibilidad es un bien escaso en la sociedad en la que vivimos.


Aunque no haga una comprensión inicial de la relación que pueda existir entre ambas, estoy segura que la Psicología acompaña a cada una de mis imágenes y a la inversa.


De manera inevitable tus imágenes nos llevan a los mundos creados por cineastas y pintores como Hopper, Crewdson o Tarkovsky. Además, ¿encuentras referentes más allá del mundo visual?


Probablemente encuentre más referentes fuera del arte visual que dentro. Hubo un tiempo en el que, hastiada de tanta imagen, tomé la decisión de no ver muchas fotografías de otros autores. Pasaba días montando una escena, fotografiando para posteriormente borrar las imágenes que, en su mayoría, me recordaban a otros fotógrafos. Absorber tanta información en imágenes bloqueaba la singularidad que, quizá, tenía o tengo. Considero que trabajo mejor sin esa sobrecarga de
información visual.


La lectura me ha regalado una parcela de aparente abstracción de la realidad fundamental para el desarrollo de futuros proyectos. Leer es un proceso de comprensión, de dialogar con uno mismo. Gracias a ella, los proyectos que se me
ocurren, de una forma u otra, están relacionados con algún aspecto personal de mi pasado y presente. Admiro muchos escritores clásicos de CiFi. Destacaría Aldous Huxley y sus continuas críticas a la sociedad, J.J. Benítez y sus ensayos
relacionados con experiencias cercanas a la muerte, Mary Shelley y sus reflexiones sobre la existencia o la naturaleza humana, o Isaac Asimov y su positivismo con respecto al futuro.


Para finalizar, ¿estás trabajando en algún nuevo proyecto que nos puedas contar?


Desde hace un año estoy inmersa en un curso intensivo de fotografía química en NFoca, estudio con laboratorio propio. El aprendizaje que estoy adquiriendo en revelado y en el arte de positivar me está permitiendo llevar a cabo 2 trabajos. El
primero, del que he realizado alguna toma, es un proyecto de “desintoxicación fotográfica”, es decir, no tiene una carga emocional muy pesada para mi psique. Intenta abordar una serie de fenómenos inexplicables que han ocurrido en nuestro
país. Está siendo extremadamente divertido no solo por el tema a tratar o por estar trabajando con una TLR Mamiya C220, sino también porque los personajes que aparecen en este y demás trabajos son mi hermana y mi madre. El tiempo
disfrutado con ellas no tiene precio.


El segundo está documentado, estructurado y la localización elegida. Unicamente, falta montar escenas y disparar. Me gustaría realizarlo con una cámara de prensa Busch Pressman D de los años 50 que me regalaron unos buenos amigos y la cual me tiene completamente enamorada. Profundizar en conceptos como lo fugaz de la vida humana en el contexto espacio-tiempo y en la interpretación subjetiva de cómo percibimos nuestra temporalidad será el eje principal de la serie fotográfica que constará de 20 imágenes. Es un trabajo puramente terapéutico con una única pretensión: tomar conciencia del final inexorable de la vida porque de este modo, tal vez, podamos lograr que nuestros días se tornen más interesantes.

Imágenes de la serie Ignomia ©Elena Guillén