LUDWIG NIKULSKI

Opal

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¿Cómo fue tu acercamiento a la fotografía?

A los 16 años empecé a estudiar diseño gráfico. Allí me compré mi primera cámara. Desde entonces, la fotografía fue lo único a lo que supe que me iba a dedicar siempre. Aunque tardé bastante en decidirme a hacerlo en serio, siempre fue mi vínculo con el mundo, la forma de relacionarme con la gente y también de estar solo. 

 

¿Cómo describirías tu trabajo artístico? ¿Qué importancia tiene el paisaje o la naturaleza en tu obra?

En cierto modo estoy documentando, pero en otro sentido no. Yo decido cómo representar el encuadre y el entorno. También me intriga lo inesperado. Trabajo exclusivamente de forma analógica, lo que amplía mucho mi concentración. A veces planeo una foto pero no sale bien. A veces hago una foto y pienso «maldita sea, ha sido una estupidez» y resulta ser una gran fotografía. Estas son las fotos que no están en mi memoria fotográfica. Pero es complejo, me influye tanto la historia de la fotografía como la fotografía contemporánea. Sin embargo, tengo que encontrar continuamente mis propios intereses. Es una mezcla delicada. Para mí es importante que dentro de una fotografía haya una transformación de lo que he visto, para transformar lo que se representa en una conversación autónoma, que tiene lugar dentro del marco fotográfico. Cuando estoy trabajando en un proyecto no sé realmente de qué se trata. Mi proceso creativo es muy intuitivo. Para ampliar mi obra utilizo textos, escritos mientras viajo, que revelan extractos subjetivos y poéticos de mis experiencias. Es similar a mis fotografías, muestra una visión personal pero también está abierta a la interpretación y resonancia individual del espectador. Eso es lo importante para mí. No hay que olvidar el proceso de edición. Ahí es donde se va a dar forma a la historia.

En cuanto a la fotografía de paisaje, me interesa la naturaleza que muestra los rastros de la sociedad, las huellas de la humanidad. En «Opal» he incluido por primera vez fotografías de la naturaleza que no parecen influenciadas por las personas. Para mí tienen un fuerte significado metafórico, que de nuevo lleva a la imaginación humana y a la representación simbólica.

 

¿Y tus referencias más directas? ¿Qué fotógrafos o artistas influyen en tu proceso creativo?

En su mayoría son fotógrafos que me sorprenden con su propio lenguaje visual distintivo. Hay una cierta mirada que se mueve y resuena dentro de mí cuando veo su trabajo, que me motivan a respaldar mi propia autoría como fotógrafo. Para mí en este momento son, por ejemplo, Gregory Halpern y Mårten Lange, algunos fotógrafos americanos clásicos como Robert Frank, Paul Graham y Steven Shore, pero también jóvenes fotógrafos como Ingmar Nolting, Nanna Heitmann o Emile Ducke me inspiran mucho.

Opal muestra una visión de Islandia alejada del imaginario turístico, centrándose en la mirada propia que surge desde la cotidianidad del lugar. ¿Qué más nos puedes contar acerca de esta idea y cómo surgió la iniciativa de realizar este trabajo?

Opal es una reflexión conceptual y autobiográfica sobre el aislamiento. El proyecto se divide en 5 capítulos: 1. Un niño que se quedó solo; 2. El poder aterrador de una gran tormenta; 3. El entorno pierde su vivacidad; 4. La percepción ampliada; 5. El espíritu. El proyecto comienza con estas dos frases: «Después de dar a luz, mi madre estuvo a punto de morir. Me dejaron de lado el primer día de mi vida». Esa es la estructura inicial de cómo percibir el proyecto. No tiene nada que ver con cascadas y volcanes. No me interesan los clichés. Se centra en la lejanía interior y exterior. En Islandia casi todo es remoto, no visité las dos ciudades principales y tuve la suerte de que el país estaba bastante vacío de turistas debido a la pandemia del C19. Fotografié en comunidades remotas y utilicé las imágenes como espejo para transmitir una sensación mística de oscuridad y soledad, aunque también hay una belleza y una calma que aportó el aislamiento. Recorrí un largo camino para que esta idea finalmente cobrara vida. Cuando fui a Islandia, tenía algunas ideas prefabricadas para un proyecto, estaba estresado por no estar preparado. Cuando llegué, deseché esas ideas y me dije: déjate llevar por la corriente, a ver qué pasa. Esto me llevó a algunos momentos, lugares y encuentros muy especiales con la gente, ¡parecía magia! De vuelta a casa, estuve medio año con las fotografías sin saber qué hacer con ellas. Asistí a la Masterclass de la Academia NOOR en marzo de 2021, que fue genial. Mis tutores y los compañeros participantes me dieron la información necesaria para conseguir que Opal viviera.

Para terminar, ¿tienes algún proyecto ahora en mente?

Tengo previsto trabajar en un proyecto en España este verano.

©Ludwig Nikulski. Todos los derechos reservados.

 

 

How did you first get into photography?

When I was 16 years old I started graphic design school. Thats where I bought my first camera. Since then, photography was the only thing I was always going to stick to. Even if it took quite some time for the decision to do it seriously, it was always my link to the world, how to engage with people, how to be alone.

How would you describe your artistic work? How important is landscape or nature in your work?

In a way I am documenting, but in another way I am not. I decide how to depict the framing and the setting. Also I am intrigued by the unexpected. I work exclusively analog, it highly expands my concentration. Sometimes I plan a photo but it does not work out. Sometimes I take a picture and I think „damn that was stupid“ and it turns out to be a great photograph. These are the pictures that are not in my photographic memory. But it is complex, I am influenced by the history of photography as well as by contemporary photography. Nevertheless I continuously need to find my own interests. It is a delicate mix of it. Important for me is that inside a photograph there is a transformation from what I have seen, in order to transform what is depicted into a self-contained conversation, taking place within the photographic frame. When I am working on a project I don’t really know what it is about. My creative process is highly intuitive. To expand my work I use text, written while traveling, revealing subjective and poetic extractions of my experiences. It is similar to my photographs, it shows a personal vision but is also open for the viewers individual interpretation and resonation. That is what is important for me. Not to forget the editing process. Thats where the story is going to be shaped.

Regarding landscape photography, I am interested in nature that shows traces of society, footprints of humanity. In „Opal“ I included photographs of nature for the first time that do not look influenced by people. For me they have a strong metaphoric meaning, which again leads to human imagination and symbolic picturing.

 

What are your most direct references? Which photographers or artists influence your creative process?

These are mostly photographers who surprise me with their own distinctive visual language. There is a certain gaze that moves and resonates within myself when I see their work. And they motivate me to stand behind my own authorship as a photographer. For me at the moment these are for example Gregory Halpern and Mårten Lange, some classic American photographers such as Robert Frank, Paul Graham and Steven Shore. But also young photographers like Ingmar Nolting, Nanna Heitmann or Emile Ducke inspire me a lot.

Opal shows a vision of Iceland far removed from the tourist imaginary, focusing on one’s own view of the everyday life of the place. What else can you tell us about this idea and how the initiative to make this work came about?

Opal is a conceptual and autobiographical reflection on isolation. The project is divided into 5 chapters: 1. A child that was left alone; 2. The frightening power of a great storm; 3. Surroundings lose their liveliness; 4. Expanded perception; 5. Spirited. The project begins with these two sentences: „After giving birth my mother nearly died. I was put aside on the first day of my life.“  That is the initial structure how to perceive the project. It has nothing to do with waterfalls and volcanoes. I am not interested in clichés. It focuses on inner and outer remoteness. In Iceland almost everything is remote, I did not visit the two major cities and I was lucky that the country was rather empty of tourist due to the C19 pandemic. I photographed in remote communities and used the pictures as a mirror to convey a mystic feeling of darkness and loneliness, but there is also a beauty and calmness to it that isolation can bring. It was a long way for this idea to finally come alive. When I went to Iceland, I had some pre-fabricated ideas for a project, I was stressed to not be prepared. But in the very beginning when I arrived I just threw these ideas away and told myself: go with the flow, let’s see what is going to happen. This brought me to some very special moments, places and encounters with people, it felt like magic! Back home I sat about half a year on the photographs not knowing what to do with it. I attended the NOOR Academy Masterclass in march 2021 which was great. My tutors and fellow participants gave me the input to get Opal to live.

Finally, do you have any projects in mind now?

I am planning to work on a project in Spain this summer.