Marius I. Scarlat

¿Cómo fue tu acercamiento a la fotografía?

Mi acercamiento a la fotografía fue muy casual. Hace muy pocos años que me considero fotógrafo.

 Empecé a tomar fotos desde muy pequeño. Yo llegue a España con 11 años y cada vez que volvía a Rumania me llevaba la cámara de fotos y de vídeo para grabar y fotografiar a mi familia. No había ninguna intención artística o hacer proyecto. Solamente quería hacerles el mayor número de fotos posibles durante el poco tiempo que estaba con ellos allí. Después, en España, pasaba horas delante del ordenador. A medida que pasaban los años me interesaba cada vez más la fotografía y empecé a copiar a fotógrafos clásicos. Descubrí a Koudelka o Eugene Smith y vi en sus fotos la Rumania que yo vivía en ese momento. Yo ni sabía quienes eran estos fotógrafos. Más tarde me enteré de quienes eran.

 Después del máster aprendí que hacer fotos en Rumania, a mi familia también era válido de alguna manera. En un principio hacía fotos a mi familia porque a mi me servía para pasar tiempo con ellos en España y durante el máster aprendí que eso podría gustar también a otras personas. A partir de ahí empecé a viajar cada vez más a menudo a Rumania.

 

 

Conocemos tu obra y la manera tan documental que tienes de retratar a tus seres queridos, pero, ¿cómo describirías tu trabajo artístico? ¿Tiene importancia el paisaje o la naturaleza (tanto viva como muerta) en tu obra?

Me interesa el retrato y también como las personas que fotografío se relacionan con el espacio y los objetos que tienen a su alrededor, con la realidad que viven en el día a día, pero también como estas personas se relacionan con la magia, la muerte, la religión y como construyen otras realidades para refugiarse y sobrevivir.

Me interesa la fotografía documental y su relación con el arte, la ficción… en mis trabajos me gusta insistir en aquellas tensiones y conflictos que han surgido a raíz de mi traslado a España.  Me interesa Europa del Este, Rumania, los alcohólicos, mi madre, la religión, la muerte, los gitanos, los niños, el cementerio, el lago, los vestidos de novia, las mujeres solteras, las niñas muertas vestidas de novia, los caballos muertos, niños jugando al fútbol, ​​perros abandonados, funerales, bodas, encantamientos, mujeres que van a limpiar las tumbas del cementerio, flores, el oro…

De este a oeste, 2018. ©Marius Ionut Scarlat

¿Y tus referencias más directas? ¿Qué fotógrafos o artistas influyen en tu proceso creativo?

Creo que al final cada proyecto necesita sus referentes. Para cada proyecto que realizo trato de buscar nuevos referentes ya sean fotógrafos, artistas, escritores…

Me gustan muchos fotógrafos y trato de coger algo de cada uno de ellos. No se trata de copiar sino de conectar con ellos. Es cierto que hay algunos a los que siempre vuelvo: Jim Goldberg, Nicholas Nixon, Sohrab Hura, Alessandra Sanguinetti, Boris Mikhaïlov…

De este a oeste, 2018. ©Marius Ionut Scarlat

En tu proyecto De este a oeste  hablas sobre la relación que tienes con tu familia de Rumania y el significado que adquiere la casa para alguien que se ha ido a vivir a otro país. ¿Cómo es la relación con tu familia de Rumania? ¿Qué es lo que empezó a llamarte la atención para decidirte a realizar este proyecto?

Este proyecto surge a raíz de la inmigración de mis padres, de origen rumano, a España. Rumanía es uno de los países que más flujos migratorios ha generado en los últimos años. Desde la caída del comunismo y, sobre todo, con la entrada del país en la Unión Europea, ha habido un flujo migratorio acelerado. Esto ha generado graves consecuencias para el país, sobre todo para los pueblos más pequeños que ya están casi abandonados. A mí me interesaba por un lado hablar sobre aquellos que se han ido, pero también sobre aquellos que se han quedado. Muchas veces colocamos el foco sobre los que se van, pero los que se quedan también tienen que pasar por un proceso de adaptación. Este es un proyecto también personal porque se trata de una vuelta a mi pueblo y un reencuentro con todos aquellos que se han quedado atrás. Me interesaba también hablar sobre el nuevo significado que adquiere la casa o el lugar de la infancia para aquellos que migran a otros países. Estas personas tienen que buscar un nuevo lugar de residencia en el país de destino y, mientras esto sucede, la casa del país de origen se instala en un lugar de la memoria y pasa a ser recordado desde la nostalgia y la melancolía. A medida que iba avanzando me surgían diferentes cuestiones como ¿qué significa realmente volver?, ¿es realmente posible adaptarse en el país de destino. A través del paisaje, de mis familiares y amigos, de mi casa, de los objetos que iba encontrándome por el camino te reencuentras con ese pasado que sigue latente; te das cuenta de que no encajas en ese nuevo lugar, que ya no te pertenece. Lo que fue ese lugar cómodo y feliz de la infancia se ha convertido de repente en pasado, pero también en presencia y en un ideal de futuro.

 

Para terminar, ¿tienes algún proyecto ahora en mente?

De momento me gustaría seguir con un proyecto que empecé hace dos años sobre el alcoholismo en Rumania. Para mi es importante que los proyectos se desarrollen a largo plazo. Durante el proceso van apareciendo cosas y necesito tiempo para saber si son importantes o no. Mi objetivo es seguir volviendo a Rumania y para eso estoy pendiente de pedir todas las becas que van a pareciendo en mi camino.

@mariusinout25

www.mariusionutscarlat.com